cuentos

Thursday, November 09, 2006

Y solo... Sexta parte

VI
En ese tiempo su sonrisa todavia era calida. Cada vez que la veia, cada vez que creia que me miraba, estaba sonriendo. No lo se. Quiza se burlaba de lo iluso que estaba siendo, quiza era otra cosa. Solo lo resolveria si le preguntase. Mas como ya no tengo la intencion de hablarle, sera otro misterio en la historia de mi vida.
Me senti muy animado tras hacer esa pintura y entregarsela. Por ello que me decidi a hacerle otra, dedicada exclusivamente a ella, y tan grandiosa como fuese capaz de hacerla. No me detendria hasta que terminase. Asi fue como tome el bus mas tarde de lo habitual, pero feliz de hacer algo que tuviese sentido.
al dia siguiente, actue de manera parecida a la anterior. fui hacia donde estaba y le entregue mi mejor pintura, la que habia hecho especialmente para ella.
Y solo recibi una fria sonrisa.
Solo una fria sonrisa. ¿Que mas debia hacer para llegar a tu corazon si ya ye habia brindado tres de mis mejores pinturas, las que representan lo mejor de mi?. ¿Que mas tendria que hacer para derribar ese temapano que se volvio tu cara?
Al verla nuevamente y pasar junto a mi como si nada, me di cuenta que todo era inutil. Que mi lucha era vana. Que mi deseo solo era una ilusion.
Al pensar todo lo que luche para legar a ella y que solo recbiese una fria sonrisa, senti como mi cara tambien se tornaba en hielo.
Me habias dejado una fria sonrisa.

Y solo...Quinta parte

V
Ese mismo dia ,por la mañana habia hecho una carta. La habia decorado especialmente para ella. Alli le manifestaba mis intenciones de conocerla y lo dificil que me resultaria, dada mi timidez.
Ahora me hallaba sufriendo, por creer en el amor.Por creer que la mera voluntad humana era suficientemente fuerte para lograr un milagro.
Mas los milagros suelen no ocurrir. Y por eso que estaba sufriendo. Pues aunque habia conseguido hablarle, de bien poco me servia.
Pense en deshacerme de la carta que le habia escrito, peo al ver el detalle de la rosa que dibuje, la mas bella entre las que habia dibujado, me di cuenta que era una obra demasiado buena para que la destruyera por mi propia mano.
Se la entregaria de todos modos. Ella sabria que hacer.
Paso una semana. Ella jamas stuvo sola. Las veces que le habia conseguido hablar lo habia hecho cuando ella estaba sola, pero ahora estaba defendida por su grupo de amigas. ¿Como podria llevar a cabo mi empresa?
Escribi canticos a las personas mas significativas en mi vida, para que me brindaran sus virtudes unicas, virtudes que me llenarian de valor.Con ellas si podria hacerlo!!.
Al primer dia de la tercera semana, ya estaba decidido. No iba a dejar pasar la oportunidad. No ahora que tenia el poder de todas esas personas
Bien, ella venia saliendo de clases. Yo le espeaba escondido entre la multitud. De pronto quede frente a ella. Le entreqgue la carta. Me pago con una sonrisa

...Y solo me dejo una fria sonrisa, cuarta parte

IV
Despues de siete largos meses de ausencia, estaba de regreso. De regreso en el palacio de los libros y las formulas. Yo que me habia vuelto pintor y poeta en este tiempo. Solo para verla
Mas tuve que esperar dos dias mas. Y entonces la vi otra vez. Mas ella no me reconocio. Aunque no me extrañaba, me dolio. Digo que no me extrañaba, pues en realidad vivimos en mundos diferentes. No por eso dejo de dolerme.
Al quinto dia de mi regreso quede de juntarme con unos amigos en un local de esos de la Ciudad Bohemia. Yo todavia tenia deseos de verla, pero sabia que jamas nos podriamos encontrar en un local como ese. No en esta ciudad. Sabiar que era de Ciudad Fashion y que alli iria a distraerse por las noches.
Que perjuicioso que fui, cuan equivocado estuve. Reulto que al poco tiempo de estar alli, la vi. No podia ceeerlo. Verla y sentir el impulso de saludarle fue una sola cosa. Antes de pensarlo ya estaba saludandole. Me miro extrañada. Y desaparecio.
Resulto que andaba con su pololo.
Pololo.
Algo se rompio dentro de mi. Nunca el alcohol me parecio mas tentador. Mas yo todavia tenia mi honor y por ello tuve fuezas suficientes para resisitirle. Me despedi de mis amigos y me fui. No fuera que el elixir del sufriente me tentase nuevamente.
Me fui. Caminando. Solo bajo la noche, con una pena tan infinita como esta, haciendo un esfuerzo supremo para no llorar. Sabia que esto me pasaria. Por esto que jamas me arriesgaba a hablarle a una chica que me llamase la atencion. Porque esta vez me habia enamorado. Y ella no podia corresponderme.

...Y solo me dejo una fria sonrisa, Tercera Parte

III
Si, se habia ido. Me sentia increiblemente ligero, y al mismo tiempo, tan pesado como un mundo entero. Subi nuevamente las escaleras con esa sensacion extraña y palacentera. Habia hecho un milagro.
Desde ese entonces no pude dejar de pensar en ella.
Volvi a mi casa, pues restaba tiempo para que regresase.
Fue asi como recorde algunos versos de Gustavo Adolfo Becquer, uno de los grandes poetas romanticos del siglo XIX. busque entre mis libros, y oh, aun estaban. En una casa de estudiantes de ingenieria -Mi hermana tambien lo es- es dificil creer que todavia tengamos libros de literatura como este. Como fuere, habia redescubierto la poesia. Tambien mi deseo de pintar renacio. Ya que no recordaba bien su cara, solo atine a hacer un dibujo inspirado en ella. Creo que todavia es uno de los mejores que he pintado.
Jamas las canciones de amor tuvieron mas sentido que en esta epoca. Las cantaba, con mas emocion que arte. Mi familia sufrio mis alaridos, pero yo me hallaba pletorico de alegria. La vida tenia un significado. Y ese significado era ella
Pero esas tres semana fueron una tortura. Faltaba tan poco, y al mismo tiempo, me restaba una eternidad, en la que fui perdiendo el magico recuerdo de ese instante. Contaba los dias para volverla a ver otra vez. Queria verla, hablarle. Aunque no supiera de que.

...Y solo me dejo una fria sonrisa, Segunda parte

II
Mucho tiempo atras, yo pinte dos rosas: una blanca, pura como la nieve, y la otra roja,como las llamas del amor. Hace tiempo regale la rosa blanca a una persona que considere amiga y que me dio la espalda. Mas, la rosa roja seguia aun en mi poder, esperando el momento de entregarse a alguen. Si bien inferior a la blanca en tecnica y manejo del color, eran gemelas en el cariño que puse al hacerlas.
Fue una cosa verla entre mi carpeta y pensar: Con esta rosa podre conocerla. Como si una rosa le bastara a un estudiante para bailar con la que desea. Casi no dormi esa noche pensado en que le diria. Venciendo el sueño de las ilusiones, viaje con una sola idea.
Poder entregarle esa rosa.
Tras esperar un buen rato la vi. Mas como no se hallaba sola no tendria el valor de hablarle. Como podria hacerlo, era una completa desconocida. Ya el hablar con gente conocida me resultaba medianamente dificil. La unica forma en que me atreveria a hablarle es que ella estuviese sola. Aun asi tendira que valerme de todo mi temple para no salir corriendo despavorido.
Fue por eso que espere otro rato mas .Claro, en esa epoca todo era mas facil. Aun era invisible a sus ojos. Aun podia estar a un metro sin percatarse. Aun solo era una sombra.
Una sombra que esperaba hablarle a una mujer. A una mujer que se iba. Que se iba
Se iba.
Si, se iba y yo no podia echar por la borda todo el empeño y paciencia que tuve hasta entonces. Asi que la segui. Fue asi que bajamos la escalera hasta salir por el portico del mar. Se detuvo a esperar la micro. Yo ya habia llegado a su lado¿Le hablaria?. No lo supe entonces. Aun no lo tenia claro
Paso un bus. Si no lo tomaba, le hablaria, sin vuelta atras. Estaba decidido. Se fue el bus. Ella seguia alli.
La llame por su nombre. Se dio media vuelta y fue la primera vez que me vio. Sus ojos me habian visto. Ya no era mas una sombra. Le dije que era su admirador. Otro bus se aproximaba. Esta vez ella si se subiria. Solo atine a entregarle la rosa roja. La recibio con una sonrisa.
y se fue

...Y solo me dejo una fria sonrisa, Prologo

I
Cuenta una fabula que las mujeres son como manzanas que cuelgan de un arbol. Hay algunas que caen a tierra facilmente, otras se hallan en el medio. Las mas bellas y dulces se encuentran mas alla de la copa del arbol.
Los hombre solemos hallarles segun nuestras capacidades. La mayoria recoge las que caen al suelo. Algunos, en tanto, se atreven a saltar para alcanzar las de en medio. Pero pocos, solo unos pocos se animan a escalar este arbol, grande como un mundo, y pequeño como una semilla a la vez, para conseguir a la mas bella, la que esta escondida alla en lo alto.
En cada instante, en cada lugar, hay un hombre timido. Cerca de el se halla una chica hermosa. Contra todo pronostico, este hombre toma una decision. Escalara ese arbol para llegar a ella. Yo soy uno de ellos. Aqui termina la fabula y empieza mi historia.
¿Que tiene de interesante que un hombre timido se enamore, y, mas aun, se decida a conquistar a ala chica mas bella que ha tenido la oportunidad de conocer?¿Que tiene de interesante contar lo que ya se ha dicho, en novelas y poemas, en operas y arias, en el cine y el teatro?Les dire que es interesante porque es mia.
No recuerdo cuando fue la primera vez que la vi, pero de lo que estoy seguro es que su belleza me llamo poderosamente la atencion. Pocas veces, por no decir ninguna, habia tenido la oportunidad de ver a mujeres como ella. Mas ella no me vio a mi. Era una sombra. Pasaba el tiempo y trataba de verla cuanto me fuera posible. Fue asi como me di cuenta que en ella, habia algo mas, algo que queria conocer. Pero un dia desapareci y no la vi mas. No en seis meses.
Uno de esos dias, en los que yo no estaba, en los que yo no existia, la vi nuevamente y recorde en todo lo que habia pensado. y me dije -Algun dia la conocere.
Solo que no tenia idea como. Ustedes saben, la timidez es una pesada carga cuando quieres conocer a alguien. Pero por conocerla, encontraria algun metodo para conseguirlo.

Wednesday, December 07, 2005

Gitana mia, quinta parte

Al anochecer llego a la ciudad. Madrid brillaba con mil y un colores, sonidos y formas. La ciudad estaba celebrando los veinticinco años de reinado de su majestad. Para ello organizo un carnaval al cual estaban invitados los mejores artistas de España.
Mas nada de eso le importaba a Antonio. El solo deseaba encontrarla. Tuvo la fortuna de encontrar rápidamente su campamento.
Se acerco y la vio. La gitana estaba sola y ensayando su actuación en el carnaval. Antonio había esperado tanto tiempo, había recorrido tantos lugares, había dejado tantas cosas atrás. Y todo por volverla a ver. Esa noche lo había conseguido.
Con las pocas fuerzas que le quedaban se acercó aún más. Ésta, al ver a este joven sucio y mal vestido, no pudo evitar el realizar una mueca se desagrado.
-Joven gitana –comenzó a decir- hace mucho tiempo que deseaba veros. Por seguiros he recorrido toda España, esperando esta oportunidad para deciros que no podría volver a vivir lejos de vos.
Me halagas, joven hispano. Mas yo no puedo corresponderos. Estoy comprometida ya. Y no estoy interesada en ir en contra de mi compromiso. Menos por un cadáver pútrido como vos.
¿Eso es todo lo que tenéis que decir?
Sí, amo a mi novio y no lo cambiaria por vos, no importa cuanto digáis amarme. Preferiría no volver a veros.
¡Cuanta razón tenia el padre Anselmo al decir que nunca entrara en tratos con gitanos!- se lamentó.
No permitiré que ofendáis de esa forma a mi pueblo. ¡Marchaos y que no os vuelva a ver!- le espetó la gitana.
La gitana lo había rechazado. Su cuerpo no resistió el impacto y cayó a tierra inconsciente. Mas no era su hora de morir. Tras duras penas consiguió despertar. Ya era de mañana. La gitana no estaba allí.
Y no estaría más. Todo su fantástico viaje había sido inútil. Comenzó a caminar sin sentido, esperando que la muerte aliviara el peso de sus cansados huesos. Sin darse cuenta se dirigió a la plaza mayor. La gente ahora huía de él, ueste su ropa estaba ajada y sucia.
Solo una joven le dirigió la palabra.-Este no es lugar para mendigos.
Antonio levanto la mirada para contestarle, pero se detuvo. La joven era tan bella y tan dulce que de pronto olvido todo lo que sufrió por la gitana.
-Mi señora, ha de saber que no soy un mendigo, soy un viajero fatigado y antes fui el hijo de un conde.-Sacóse su abrigo y le mostró el escudo de su familia.
Antonio Núñez de Burgos- exclamo la joven.- Al fin os he conocido. Sonrió
¿Porque reís?
Pues yo soy a la que abandonaste por un viaje. Soy Matilde de Borbón.
Su alteza- instintivamente se arrodilló- Los motivo por los que os desairé son personales y no podría exponerlos en una plaza.
Entonces- dijo ella- Solo os perdonaré si me acompañáis a palacio y me referís la historia entera.
Será un placer- Dijo Antonio.
A Antonio le tomo un mes completo contarle su historia a la infanta. Durante ese tiempo la princesa y él se enamoraron, y al cabo de un año se casaron.
Antonio nunca mas recordó a la gitana, pues había encontrado el amor en la princesa y supo que el amor es de dos, el resto es sólo una ilusión.

Fin

Tuesday, December 06, 2005

Gitana mia, cuarta parte

De eso han pasado ya seis meses. De Sevilla marchó a Valencia, mas tampoco encontró gitanos allí. Antonio recorrió villa y valle, ciudades y poblados, llanuras y ríos. De norte a sur, de oeste a este, conoció más de la mitad de España.
Los días se sucedían, arrastrando al sol y la luna. Sólo el recuerdo febril de la gitana danzando no conseguía desvanecerse. Solo el deseo de verla otra vez lo mantenía despierto. Seguramente la gitana también debía de querer conocerle.
Quimera era el único que le había acompañado en todo este período. Mas Antonio percibió que la fatiga lo estaba matando. No quiso compartir ese destino con su corcel. Fue por eso que se bajó y le comenzó a hablar con lágrimas entre los ojos:
- Quimera, amigo mío, juntos hemos seguido una que comparte tu nombre, una ilusión. Habéis sido bravo y fiel como ninguno, mas vos no debéis morir por mi deseo. Ve a casa que allá os cuidarán bien.
El caballo seguía allí. Antonio le retiró la montura y las riendas.
Vete ya- le dijo-No me hagáis mas difícil esta despedida. Quimera parecía querer seguirlo. Antonio se marchó y no dijo más. Hubiera sido inútil. Ahora debía viajar solo.
Vendió los objetos junto con su sombrero, y compro alimento además de un sable para defenderse de los bandidos. Por ultimo compro un bastón, pues se le estaba haciendo difícil el caminar.
De esta forma Antonio siguió viajando por espacio de cuatro meses más. Pero el final de su viaje se acercaba.
El pueblo al que llego ese día no parecía diferente de los demás. Quizá ya había estado allí antes. Pero había algo diferente en aire. Un perfume de mujer. Un aroma de fuego. Ella había estado aquí hasta hace poco, no había duda. Un rayo de esperanza le devolvió los ánimos. Le pregunto a un aldeano: Buen hombre ¿Habéis visto a unos gitanos por casualidad?
Sí- –respondió- ellos han salido para Madrid. Se han de presentar delante del Rey. Buenos músicos y hermosas bailarinas. Sobretodo una joven que…
…Parecía estar poseída por el fuego.
-Sí ¿Cómo lo supo?
-Solo lo sé. Decidme ¿Dónde podría conseguir un buen caballo?
-¿Para que habéis de hacer eso? Madrid está sólo a una jornada de camino. Deberíais de llegar al amanecer. Solo Seguid al norte.
Antonio sintió que su cuerpo recobraba fuerzas, que su corazón comenzaba a latir con una energía que no recordaba. Comenzó a corre tan ligero que ni el viento fue capaz de alcanzarlo. Olvido el cansancio y la falta de sueño. Solo quería verla otra vez. Y que esta vez durara para siempre.

Monday, December 05, 2005

Gitana mia, tercera parte

La Luna se extendía sobre el cielo más grande y redonda que nunca. Sólo el páramo y un jinete cortaban su silueta. Era Antonio que corría en el viento, montado sobre su corcel Quimera.
-Quimera, corred tan rápido como puedas sea que lleguemos a Sevilla hoy mismo si es necesario.- El caballo pareció comprender y apuró el paso.
Mientras en el castillo del duque de Sidonia, el duque y sus invitados esperaban con impaciencia la presencia de Antonio.
De pronto, un mensajero interrumpió la espera –Don Fernando, el padre Anselmo desea hablar con usted.
No deseo confesión hoy- contestó.
Dice que tiene noticias de Antonio.
¿Por qué no lo habéis dicho antes? ¡Hacedlo pasar! Entró el anciano con paso lento al salón. Después de hacer reverencias, habló: Excelentísimo señor. Antonio se ha marchado a un viaje
¿No os informó a donde?- Preguntó el duque
No, solo hablo de una “ella”.
¡Esto es inaudito! ¡Se ha marchado quien sabe donde y sólo por una “ella”!. La mente del duque se revolvía en mil y un pensamientos: ¿Y si ella fuera una pastora? ¿O peor aun, una gitana? Le dijo al rey: Su majestad ¿me haríais el favor de pasar al comedor? No quiero importunaros con palabras viles nacidas de la ira.
-Comprendo Fernando. Esperaré que la cena compense el desaire de vuestro hijo.
Podéis estar tranquilos. La cena digna de vos es en verdad.
Mientras el rey y su familia cenaban, se oyó a don Fernando increpando duramente al padre Anselmo. Éste, por su parte, se quejaba de no haber detenido a Antonio, el cual se hallaba muy lejos del castillo ya.
Aun así, tres días le tomo a Antonio llegar a Sevilla. Estaba cansado, sediento. Únicamente pensaba en ver a su gitana, pues para él ya era suya. No reparo en el Guadalquivir ni, tampoco en la imponente catedral que saluda al visitante. Sólo buscaba el campamento gitano.
Rodeó tres veces la ciudad y nada encontró. Preguntó a los aldeanos, mas nada sabían. Sólo un viejo, medio loco ya, le dio una pista.- Los gitanos que vivían en las afueras se mudaron a. Valencia. Puede que allí se halle la que buscáis.
Antonio no sabía que hacer. Si quedarse a esperar su regreso, volver tras sus pasos o marchara a Valencia. Una Voz femenina le dijo: Ve a Valencia.
Antonio se volvió. Pero no había nadie.
¡Quimera, seguiremos viaje! ¡A Valencia!

Wednesday, November 30, 2005

Gitana mia segunda parte

Trató de acercarse, no sin torpeza, tropezando con una piedra. Para su fortuna, el pasto donde cayó estaba alto y pudo ocultarlo.
La música se detuvo, los gitanos se alertaron, pero al no ver nada, volvieron a lo suyo.
Dijo el que parecía ser el jefe:
Los españoles están cada vez más hostiles. Cada día estamos ganando menos dinero. Cada día recibimos mas amenazas. Debemos marcha a Sevilla donde están nuestros parientes.
Por nuestros parientes ¡Salud!-brindaron todos.
Cesó nuevamente la música. Los gitanos comenzaron a empacar. Antonio sabía que se irían ahora mismo.
Volvió donde se hallaba su caballo, monto sobre éste y se dirigió nuevamente al campamento gitano, mas tiempo que se habían marchado.
Se han ido para Sevilla- se dijo para sus adentros- Gitana mía, fuego de mi corazón, sé que no puedo vivir sin ti, por ello viajaré a Sevilla también.
Pero primero pediré consejo al padre Anselmo.
Tomo rumbo al convento de San Luis. Éste era un antiguo edificio, construido íntegramente de piedra y pobremente adornado, dada su antigüedad superior a los 900 años. Y hace más de 20 vivía allí el padre Anselmo, confesor del duque de Sidonia y, por ende, de confesor de Antonio también.
Estaba el padre Anselmo estaba ordenando la decoración del altar, quizá lo único medianamente valioso del lugar, cuando llego Antonio, fuera de sí y con la vista extraviada.
Padre Anselmo-llamó este.
¿Que sucede muchacho?- contestó extrañado.
Necesito que aviséis a mi padre- hablaba con la voz entrecortada- Hoy salgo de viaje
-Pero que disparates estáis diciendo, chaval ¿Por qué no podéis esperar hasta mañana? Recuerda que hoy celebramos la visita de nuestra majestad y su familia.
-¡Al diablo el rey y su familia! Si espero hasta mañana la perderé para siempre.
-¿De quien habláis?- Inquirió el anciano.
No puedo deciros más. Tomo lo poco y nada que había disponible en el lugar, y se marchó tan repentinamente como llegó.
-Al menos cerrad la puerta, chaval- grito- Y ahora como he de decirle a don Fernando que Antonio se ha marchado quien sabe donde.

Tuesday, November 29, 2005

Gitana mia primera parte

Este es un cuento que escribi para el concurso de mi U, pero como no gane ahora lo publico aqui
Era un día de verano. En una villa de España, al sur de Andalucía, un joven marchaba sobre su caballo. Éste, aunque alto y gallardo, se veía demacrado, y al mismo tiempo lleno de energía. Parecía estar buscando algo con todo su ser.
Su caballo no estaba mucho mejor. Incluso sus ropajes parecían haber conocido tiempos mejores.
Sin bajarse del caballo, llamó a un poblador: Ea, buen hombre.
Me llamáis a mi joven señor- contestó un anciano poblador.
Busco a una joven, una gitana.
No mi señor, aquí no hay gitanos. Los hubo hasta ayer, pero se marcharon.
No era la primera vez que escudaba eso…

Hace ya casi un año, un joven salía de su castillo. Era Antonio Núñez de Burgos, hijo único del duque de Sidonia. Antonio era un joven apuesto y garboso. Diestro en la caza, así como en las artes, en especial en las letras y en el canto. Las pastoras suspiraban al verlo pasar, mas él no las veía. A menudo diversas comitivas visitaban su castillo, pues las hijas de condes y duques ansiaban comprometerse con varón tan señalado. El tampoco las veía.
La verdad es que no tenía ojos para mujer alguna en toda España. Lo único que su sus ojos veían era la libertad de las praderas, don de podía cabalgar libre como el viento y cazar con la precisión de un halcón. Donde podía escribir como un sabio y cantar como un ruiseñor. Donde ya no era el hijo de duque. Sólo era Antonio.
Uno de esos días había salido a cazar como de costumbre, mas esta vez no encontró nada. Al volverse, creyó ver el fuego danzar en medio del aire. Quiso asegurase que sus ojos no lo engañaban y con velocidad se dirigió a donde creyó verlo.
No era fuego lo que habia visto, pero sí lo era. Era un campamento de gitanos.
Los gitanos, decía el padre Anselmo, son hijos del demonio y no debéis acercaros a ello nunca jamás. Pero estos gitanos parecían ser personas normales, salvo por su forma de vestir. Y su extraña música.
Sí, los gitanos estaban cantando. Ese día tenían un festival, con mucho ruido y colorido. Los hombres del pueblo tocaban la guitarra, en tanto que las mujeres se divertían bailando. No había nada especial en eso.
Salvo por una joven que bailaba en el centro. Destacaba sobre todas por su vitalidad y juvenil belleza. Era alta y delgada. Su cabello, negro como las noches sin luna, parecía enredarse en los acordes de la guitarra. Sus ojos, dos esmeraldas que brillaban con el fuego de su alma. Sus labios rojos, destacaban una sonrisa de dientes blancos. Su piel tostada por el sol ardía aun más con el ímpetu con el que bailaba.
Bailaba con tanto entusiasmo que el fuego ardía en el cielo, justo sobre su cabeza. Antonio no podía creer en semejante prodigio aún. Estaba hechizado por esta gitana. No quedaba duda, ella era el fuego que vio desde la distancia. No podía asegurar si ella era humana, bruja, o si era el mismo demonio, pero Antonio estaba hechizado. Hechizado de amor.